De repente, y sin saber cómo, caímos
en un pequeño sueño, y al despertar estábamos atados en un calabozo y empezamos
a buscar zonas y formas de escapar, y entre ellas, la más apropiada fue el uso
de agua para poder oxidar los candados y destrozarlos de un fuerte golpe
propiciado por Sacro o Iop.
Una vez desencadenados todos, fuimos hacia la puerta de salida…o eso parecía ya que nos esperaba un grifo, una especie de león alado que, de un grito ensordecedor cerró todas las puertas de la habitación, y se puso en posición de salto, para llegar a alcanzar y asestarnos golpes... pero algo se puso en su trayectoria… algo que sería alguien realmente ya que pronto descubrimos que se trataba de Sacro. Sólo él y su manía de enfrentarse a los peligros derramando sangre pensaría en hacerle cara, pero gracias a su valentía y fuerza, la descomunal espada y fuerza de Iop, los ataques a distancia en zonas críticas de Rin y mis curaciones, pudimos afrentarle y sobrevivir a tan inmunda bestias, consiguiendo pasar la puerta que protegía bajo su cuerpo y que no habíamos visto antes.
Por esa trampilla en forma de puerta pudimos escuchar murmullo, lo que relacionamos con gente cerca y una salida, de ahí el sonido que recibí.
Pero pareció no ser así, pues detrás de la puerta estaba el cementerio de los caídos, el lugar donde los malhechores y las almas perdidas andan sin rumbo, atormentando a las personas que consiguen ver estas almas, ya que pocos han salido de ahí con vida.
Intentamos pasar desapercibidos, pero ante la atenta mirada de un grupo de esqueletos, y, que casi sin verlo, Iop quedó asumido bajo el control de una de estas almas, y comenzó a atacarnos…menos mal que Sacro estaba atento y consiguió aguantar su ataque, puesto que venía directo hacia mí, y un curandero no es que ataque mucho.
Rin rápidamente comenzó a lanzar flechas de dispersión, una flecha que al explotar en el contacto, lanzaba ráfagas de aire que distanciaban a los personajes adyacentes del núcleo de impacto, dejándonos así fuera del alcance de Iop, salvo que nadie contó con las potentes piernas de Iop, capaz de cubrir grandes distancias.
Poco a poco, tomamos posición. Como de costumbre, Sacro lideraba el poder ofensivo, y Rin y yo, cubríamos la retaguardia del ataque, ella atacando y yo curando las heridas sufridas.
Aunque, para la sorpresa de nosotros,
Iop consiguió pasar de Sacro y centrar sus ataques en Rin, que salió muy
lastimada de este combate, tanto que llegó a desmayarse al suelo, mientras Iop
seguía golpeándole y arañando e hiriendo con su espada, tanto hasta el punto de
que levantó su espada y procedió a ejecutar “el golpe de gracia”.
Sacro rápidamente intercambió su posición con Rin, quedando ella al margen del ataque y, ante el asombro de Iop, consiguió abatirle al suelo, dejándome tiempo para curar las heridas de Rin, a la que llevamos a un lugar seguro.
Dejándola en un lugar escondido, nos asombró el filo de la hoja de Iop, que parecía pasar de mí al verme más débil que los demás, volvió a su ofensiva, y se topó con algo inesperado, puesto que yo, protegido por una armadura especial cuya invocación acababa de dominar, había aguantado su ataque y, saltando Sacro por encima de mí, tumbó a Iop.
Con el don de la palabra y mucha paciencia, conseguimos sacar el alma posesiva del interior de Iop y le liberamos de ese engendro, que salió en busca de otro cuerpo al que poseer, dando con el “cuerpo” de una armadura que custodiaba la puerta de salida.
Dios,está genial *___* Sólo me quejo de que los capítulos son muy cortos :(
ResponderEliminarjaja ya van aumentando cada vez mas (perdon la tardanza)
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