Vimos que Iop no se movía para nuestra sorpresa y nos preocupamos por si le había pasado algo, pero tras un sonido de movimientos torpes y unos temblores de tierra, nos dimos cuenta que tras nosotros, la armadura comenzó a reunir más y más almas posesivas, y se dirigía hacia nosotros con una velocidad muy lenta, pero parecía que un solo golpe asestado por sus brazos o sus piernas podía dejarnos realmente heridos.
Rápidamente, del arco de Rin, y a la velocidad del rayo, observamos una flecha que poseía iluminación incandescente que salía disparada hacia la puerta, permitiéndonos ver como esa armadura se dirigía hacia nosotros y custodiaba una puerta que desconocíamos su acceso.
Nuevamente, Sacro fue disparado para la armadura pero, de un solo golpe, lo lanzó hacia nosotros volando, cayendo fuertemente contra el suelo y derramando sangre con el golpe.
Todos allí nos asustamos, pues nuestro
más fuerte explorador y compañero había sido despedido por los aires casi sin
inmutarnos.